Andrea, Kevin y Gomi: Re- aprender a caminar de a tres

Me llamo Andrea y soy “la mamá” de una pequeña familia de tres integrantes: Kevin, mi hijo de 8 años, Gomi, mi hijo perruno de 2 y yo. Me dedico a trabajar, criar y pasarla bien. Gomi es un adorable mestizo pequeño. Me gusta decir que tiene es una cruza de ovejero alemán, collie y pomerania.

Gomi llegó a nuestras vidas 2 años antes de lo planeado. Yo le había prometido a Kevin que cuando tuviera 8 años y pudiera hacerse cargo de una mascota, lo dejaría tener una. Para que se entienda, tengo una secuela motora importante como consecuencia de un ACV por lo que era indispensable que Kevin pudiera ocuparse. Sin embargo, un hermoso día fuimos al cine a ver Tintín. A Kevin le encantó, pero lo que más le gustó fue el compañerismo de Tintín con Milú (su perrito). Cuando salimos del cine, afuera había representantes de la sociedad protectora de animales con innumerables fotos de perritos en adopción. Cuando Kevin los vio, se detuvo y miró atenta y amorosamente a todos y cada uno y me dijo “Mami, yo necesito uno porque no tengo hermanos y cuando vuelvo a casa del cole tengo que jugar solito”. Esquivé el escollo diciéndole cuanta responsabilidad era tener una mascota y que cuando tenga 8 años iba a estar preparado para ello. A cambio le ofrecí ir a pasear por el Parque Centenario.

Cuando estábamos llegando a la entrada del mástil del Parque, de repente Kevin me zarandea y me dice “Mirá má, ahí está mi perrito”. Gomi estaba allí en una cajita de cartón todo sucio pero con esa mirada vivaz que aún lo caracteriza. La señora que aparentemente lo había llevado, al escuchar a Kevin le pregunta si “quería probarlo,” a lo que Kevin contesta rápidamente que sí. Probarlo significaba darle una vuelta al mástil con la correíta que le habían colocado.

Fue amor a primera vista y la prueba resultó en una hermandad inquebrantable. Aún a sabiendas de la responsabilidad que implicaba, incluida la limpieza y recolección de sus necesidades, Kevin no quiso separarse nunca más de nuestro amado Gomi.

Se llama así porque el día que lo conocimos, cuando lo llevamos al veterinario para ver su estado general, vacunarlo y asesorarnos sobre su alimentación nos preguntaron su nombre. Kevin dijo que se llamaba “Gomez” Luego camino a casa y ya sabiendo que el cachorro quedaría así chiquito, Kevin cambió de opinión y me dijo “Mamá, Gomez le va a quedar grande, podemos llamarlo Gomi, como los ositos Gominolas?” Como era nuestro hacía apenas unas horas, apoyé el cambio y le dije que lo pensara bien porque a partir de ese momento sería su nombre para siempre, y así fue… Gomi de apellido Nola!

Kevin tuvo una primera infancia por demás complicada. Durante todo su primer año de vida estuve intentando sobrevivir al ACV y luego casi aprendimos a caminar al mismo tiempo. Luego vino la separación y divorcio con el papá y finalmente la mudanza… Muchas cosas para solo 6 años. Gomi llenó su vida y la mía de cosas positivas.

En mi día a día nuestra mascota representa una gran y divertida compañía, sobre todo los días que trabajo en casa y Kevin está en la escuela. Hay veces que me concentro tanto que de no ser por él olvidaría ir al baño, comer y hasta levantarme a estirar las piernas cada tanto. Gomi colabora en mantenerme activa, si bien tengo la facilidad de tener un jardín y no se hace tan imperioso sacarlo a pasear, lo que claramente, dependiendo para caminar de un andador sería imposible. Cuando estamos con Kevin siempre nos motiva pensar que cualquier salida es más divertida con él.

Antes de tener el ACV corría maratones. Luego, por una cuestión sentimental y de motivación seguí haciéndolo en la carrera que todos los años esponsorea la empresa para la que trabajo. Este año fue la de UNICEF, y mientras estábamos cubriendo la trayectoria con Kevin todo el tiempo pensábamos cómo disfrutaría Gomi de poder estar ahí… y en el librito de carreras que nos dieron estaba la respuesta, DOGRUN!

Esta fue la primera vez que participamos, tenía muchas ganas de hacerlo. Para la carrera, la única que realmente necesitaba preparación era yo. Gomi es un fenómeno para caminar y Kevin es incansable. Por eso cambié mi rutina en el centro de rehabilitación al que voy incorporando la caminata coordinada en cinta. Al principio me costó pero cada vez fui mejorando y el día de DOGRUN los 3K me quedaron cortos, el próximo año sin duda vamos por los 5K, el objetivo? jugar y divertirnos.

Adoré participar de la carrera. Kevin y Gomi también disfrutaron muchísimo. Me sorprendió que Gomi se portara tan bien. Me preocupaba mucho que tironeara demasiado para poder olfatear a sus anchas cuanto traserito le pasara por delante. Con los primero 6 ó 7 tironeó y luego al parecer entendió que eran demasiados y se tranquilizó. Me sorprendió la organización impecable y que no hubiera enfrentamientos ni entre perros ni entre humanos.

Él significa mucho, muchísimo para Kevin y también para mí. Es la alegría de ser recibida con alegría y amada incondicionalmente. Transformó nuestras vidas. Motiva paseos, encuentros, es el orgullo de Kevin. Nosotros también cambiamos la vida de Gomi. Con muy poco le ofrecimos mucho: alimento, atención veterinaria, un hogar, a cambio de su amor. Buen trato en el que salimos ganando, no?

Voy a mi rehabilitación 2 veces por semana pero mi mejor complemento son las largas caminatas que hacemos juntos los tres. Caminar siempre me gustó, pero el hábito saludable que incorporé a partir de la aparición de él en nuestras vidas fue la sociabilización. Gracias a él he ampliado mi círculo de amistades que ahora incluye los amigos que pasean sus perros en el Parque los Andes… Siempre compartimos la plaza, que es una cita infaltable de los fines de semana y en el verano, un heladito callejero los miércoles. Es casi un rito. Los domingos placeros y placenteros Gomi se ve con sus amigos, Kevin juega con los suyos y yo charlo con los míos. Si alguno falta a la cita ya nos estamos preguntando qué habrá pasado. Es muy lindo.

Cuando vuelvo a casa se pone tan contento, salta y mueve la cola. Kevin también se pone contento, aunque a veces, a diferencia de Gomi, él no se despega de la compu o la tele…

Gomi es la primera vez que “no tengo” un perrito, ya que es la mascota de Kevin. Y puedo decir orgullosamente de Kevin que es un dueño muy responsable desde el primer día. Nunca olvida darle su alimento, cambiarle el agua y limpiar el jardín. De lo único que me ocupo yo realmente es de cumplir con el calendario de vacunación y comprar las pipetas. Kevin hasta lo baña. Es hermoso ver cómo crecen juntos y felices.

Para terminar me gustaría transmitirles a quienes tiene algún tipo de discapacidad, que no la transformen en INCAPACIDAD!! Hay que animarse a TODO, el límite tiene que ser solo físico no MENTAL. Y si crees que no podés… ADOPTA un perro que él te va a ayudar ☺

Gracias por su gran labor y entusiasmo y permitirme compartir mi historia.

 

Andrea , Kevin y Gomi

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