Correr al sol, convertí al Astro Rey en tu aliado

Correr al Sol: Convertí al Astro Rey en tu aliado

Correr al sol: El frio ya se fue y nos encanta hacer deporte al aire libre. El calor es uno de los mayores inconvenientes pero, ¿sabías que el sol puede convertirse también en tu aliado?

1. Fortalece los huesos y dientes

¿Sabías que cada vez que te bronceás tus huesos se van fortaleciendo? A pesar de que el sol nunca llegará hasta tus huesos, los rayos UV ayudan a producir vitamina D en la piel. Recordá que esta vitamina es muy importante para la mineralización de los huesos, al favorecer la absorción en el intestino del calcio y el fósforo y evitar su pérdida en el riñón.

Aunque la mayoría de las vitaminas y minerales hay que tomarlas en los alimentos, en el caso de la vitamina D el metabolismo cuenta con un “as en la manga”, pues es capaz de fabricarla en la piel cuando dispone de un precursor conocido como 7-dehidrocolesterol (que proviene del “temido” colesterol) gracias a la radiación UV del sol.

Bastan 5 ó 10 minutos de sol, dos o tres veces por semana para recargar los depósitos de vitamina D.

2. Mejora el aspecto de la piel

Si tu problema es el acné, el sol con moderación puede ayudarte, basta media hora de sol al día para mejorar el aspecto de tu piel. La clave está en que lo tomes a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando no tenés peligro de quemadura y que no sobrepases los 30 minutos, siempre con protección adecuada.

No te asustes si la primera semana sufres un empeoramiento, eso significa que el sol está provocando una reacción de limpieza, piensa que la piel no tiene otro recurso para eliminar la grasa e impurezas que expulsar lo que sobra para poder arreglar el problema. Después de una semana la piel irá recuperando su equilibrio y se irá sanando progresivamente, si no es así, puede que hayas desarrollado “acné estival”, un tipo de acné que está provocado por los ingredientes hidratantes de las cremas fotoprotectoras. Otra enfermedad de la piel a la que le va muy bien el sol es la psoriasis, ahora se utilizan lámparas con frecuencias de rayos UV determinadas para ayudar a reducir las áreas enfermas y remitir la enfermedad.

Se ha visto que el sol es capaz de aumentar el número de glóbulos blancos o linfocitos, las células encargadas de la primera defensa frente a la infección. ¡No más resfriados!

4. Equilibra el colesterol

Se ha comprobado que los niveles de colesterol son menores en verano, en parte porque la luz UV es necesaria para metabolizar el colesterol, y cuando tomamos el sol disminuye el nivel de colesterol y evita que pegue a las arterias. Otra explicación también está en que en verano nos movemos más y comemos más frutas y verduras de temporada.

5. Disminuye la presión sanguínea

¿Sabías que algunos deportistas evitan tomar el sol antes de una competición? El sol provoca una vasodilatación de los vasos sanguíneos superficiales y aumenta la circulación de la sangre en la piel, disminuyendo los valores de presión arterial. También aumenta el metabolismo y la depuración de los tejidos. Estos efectos beneficiosos pueden volverse en contra de una persona deportista, pues la bajada de tensión puede provocar una disminución del estado de alerta antes de una prueba, pero después de la competición o en las personas con hipertensión el sol tiene un efecto medicinal. La explicación parece que está en la vitamina D de nuevo, porque en presencia de esta vitamina disminuyen los niveles de hormona paratiroidea, encargada de liberar el calcio de los huesos y de regular la presión sanguínea. Cuando aumentan los niveles de vitamina D por efecto del sol, disminuye la hormona paratiroidea y la presión sanguínea en consecuencia.

 

6. Protege frente a la aparición de otros tipos de cáncer

¿Sabías que hay cánceres que aparecen con más frecuencia en los países con menos horas de sol? Los países mediterráneos tienen una incidencia menor de cáncer de mama, cáncer de colon, etc. frente a los países nórdicos. La explicación a esta protección natural vuelve a estar en el efecto protector de la vitamina D frente a los tumores. Recientes estudios han encontrado que la luz solar ayuda a proteger no sólo del cáncer de mama y colon, también frente a otros tumores como el de ovario, vejiga, útero, estómago, linfomas y próstata.

7. Ahuyenta la depresión

¿A qué te sentís mejor después de tomar sol? Parece que bajo la luz del sol es más fácil ver el lado positivo de la vida y se aleja el cansancio, la depresión y el estrés. La explicación está en que los rayos UV aumentan la producción de un neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar: la serotonina, que también interviene en la regulación del sueño, la temperatura del cuerpo y la conducta sexual. No hacen falta muchos experimentos científicos para saber que el tiempo afecta a las emociones, utilizamos la palabra “gris” para designar un estado de ánimo que coincide con los días nublados. Hace unos años se describió una alteración psicológica conocida como alteración afectiva estacional o SAD (Seasonal Affective Disorder) que afecta al 20% de la población y que se caracteriza por la aparición de síntomas depresivos en invierno, que desaparecen al llegar el buen tiempo.

 

8. Mejora la calidad de sueño

En verano los días se alargan y nos resulta más fácil levantarnos descansados a pesar de haber dormido pocas horas. La explicación de nuevo se debe al efecto de los rayos UV en otra hormona: la melatonina que se encarga de muchas funciones, entre ellas regular los ciclos de sueño. Los niveles de melatonina en sangre son más altos durante la noche, cuando no hay luz. Cuando hay luz, la melatonina desciende y nos sentimos más despiertos y activos. Por lo que si querés aprovechar al máximo las horas del día, nada mejor que aprovechar los efectos despertadores de la luz del sol, como si fuera el café de la mañana.

9. Protege frente a la esclerosis múltiple

¿Qué tiene que ver una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central con el sol? Los científicos aún no lo han descubierto, parece que la relación está en el aumento de los niveles de vitamina D, pero los hechos hablan por sí solos: la incidencia de esclerosis múltiple (EM) es mayor en los países con menos horas de sol. Parece que la exposición solar en la infancia reduce dramáticamente el riesgo de desarrollar esta enfermedad en el futuro.

Factores de protección

Seguro que sos una persona responsable que no tomás el sol sin haberte aplicado una crema con factor de protección.

¿Alguna vez has pensado qué tienen las cremas para protegerte de los daños de un astro tan poderoso? La respuesta es más sencilla de lo que crees: la fórmula mágica está hecha con ingredientes químicos o físicos básicamente. Las cremas actuales son una mezcla de sustancias con nombres impronunciables que tienen una función básica: bloquear o absorber los rayos UV, tanto los UVA como los UVB, impidiendo que penetren en la piel y dañen los tejidos y las células.

Los llamados filtros físicos como el óxido de zinc, simplemente son las cremas que te dejan la piel blanca como si fuera un maquillaje, porque crean una capa de crema que impide que los rayos UV lleguen a la piel y son los más recomendables para los niños y para las personas sensibles. Los filtros químicos (ácido para-aminobenzoico o PABA, cinnamatos, benzofenonas, antranilatos, etc.) son capaces de absorber los rayos UV evitando que penetren en la piel, aunque también reaccionan con la piel, por eso pueden provocar alergias, especialmente el PABA. Además ahora las cremas incluyen otros ingredientes hidratantes y antioxidantes (vitaminas, aceites, minerales, etc.) para ayudar a la piel a protegerse y recuperarse.

El llamado FPS o factor de protección solar es un simple indicador del tiempo que puedes tomar el sol sin que te dañen los rayos UVB. Para utilizarlo correctamente sólo tienes que multiplicar el FPS por el tiempo que tarda tu piel en enrojecerse bajo el sol. Si tu piel es clara y bastan 5 minutos para que se enrojezca, pensá que una crema con FPS 15 te protegerá bajo el sol 75 minutos (15×5), después de los cuales tendrás que volverte a aplicar más para no quemarte; mientras una crema con FPS 30 te protegerá durante 150 minutos (30×5).

 

 

¡A llenarnos de energía bajo el sol!

Fuente: Runners.es

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