Me fui de vacaciones y me encontré con un perrito… ¿Lo llevamos?

Cada día son más las personas que optan por la adopción en vez de comprar un cachorro en un criadero. Sin embargo, más allá del valor que tiene el acto de adoptar una mascota, no siempre es el momento adecuado. Adoptar sólo “porque lo piden los niños” o como un impulso puede ser un error que sobre todo paga el animal. Las vacaciones suelen ser un escenario ideal y tentador para que haya muchos perritos que sean adoptados compulsivamente, y luego abandonados o regalados. Si bien son incontables las historias de adopción durante vacaciones, no siempre éstas tienen un final feliz. Las que resultan suelen ser aquellas donde las personas estaban preparadas y dispuestas con anterioridad a traer un perro al hogar y tomaron la decisión a conciencia.

¿Por qué tenemos ganas de adoptar una mascota? Muy poca gente se hace esta pregunta verdaderamente. Existen muchísimas razones válidas para brindarle un hogar a una mascota que no lo tiene y está en situación de abandono o, a la espera de un dueño en un hogar transitorio. Le da la oportunidad de ser alimentado y cuidado, de recibir compañía y afecto.

Cuántas veces nos ha ocurrido que durante nuestras vacaciones aparece un cachorro o un perro adulto, nos resulta simpático, le damos comida, lo acariciamos, nos sigue, jugamos con él, y luego al momento de irnos y dejarlo se plantea el problema…y si hay niños más difícil aun. Serán los que ejercerán mayor presión para que ese perrito sea adoptado, más aun si es un cachorro. Entonces surge la disyuntiva… ¿qué hacemos? nos da culpa dejarlo… ¡Qué lindo es, mirá como nos sigue! ¿Lo llevamos? ¿Y por qué no?

Esta escena se repite con frecuencia y no siempre tiene un final feliz. Las vacaciones de por si nos “bajan la guardia” con respecto a un montón de situaciones que si ocurrieran durante el año, serían evaluadas de distinta manera. Resulta lógico e incluso esperable, que estemos más despreocupados. Son días para relajar y distenderse. Pero puede que esto dé lugar a la toma de decisiones poco acertadas o al menos, no evaluadas con la responsabilidad que se merecen. La adopción de una mascota es una de ellas.

Tener un animal en casa brinda grandes satisfacciones, uno recibe mucho, pero también tiene que dar mucho. Tengamos en cuenta que si nos decidimos por un cachorro, viviremos con nuestro perro alrededor de 14 años, e incluso más, ya que hay perros que superan esa edad. Existen algunas cuestiones mínimas para tener en cuenta si la adopción de esa mascota es una buena idea, o estamos actuando por la “impulsividad del momento”. ¿Tenemos tiempo para dedicarle a la mascota? ¿Podemos mantenerla? ¿Podríamos afrontar los problemas que nos dé (comportamentales, salud, etc)? ¿Podemos tenerlo donde vivimos? ¿Nuestro ritmo de vida es adecuado para el animal? ¿Es ahora un buen momento? ¿Cuándo nos vamos de vacaciones, que sucedería? ¿Están todos de acuerdo en casa con la decisión? ¿Se compartirán las responsabilidades del cuidado del animal? ¿Entre quiénes? ¿Estamos dispuestos a asumir estas responsabilidades durante toda la vida del perro? Si nos surgen dudas, será mejor abstenerse o esperar a que las circunstancias para adoptar un animal sean más favorables, por lo menos, esperar a que terminen las vacaciones.

Es importante tomar la decisión con tranquilidad para elegir al animal que mejor podremos atender según nuestro estilo de vida. Como decíamos antes, en la decisión debe estar implicada toda la familia o el grupo de personas con las que convivirá la mascota. Si uno de los miembros del hogar no está de acuerdo, surgirán situaciones conflictivas tarde o temprano, como reproches y disputas a la hora del paseo, de la alimentación, de llevarlo al veterinario.

Aunque el encuentro con un animalito de manera circunstancial puede ser muy especial, la envergadura de asumir la responsabilidad de hacerse cargo de él debe primar a la hora de tomar la decisión de llevarlo con nosotros. De lo contrario, puede ser de mayor sufrimiento para el animal formar parte de un hogar para luego ser dejado nuevamente. Eso sí, si estamos preparados, tendremos que dar mucho de nosotros, pero recibiremos mucho más.

 

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798
delia@dogrun.com.ar

 

Los temas trabajados en el presente artículo tienen como fundamento tratar el vínculo entre el ser humano y su mascota, desde una perspectiva psicológica aplicada a las personas. Temáticas relacionadas con el comportamiento animal tienen como objetivo únicamente ilustrar diferentes aspectos de dicha relación. Ante cualquier duda o consulta con respecto al comportamiento de su mascota no dude en consultar con la Dirección Veterinaria de DogRun o su profesional de confianza.

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