Fiestas felices para nuestras mascotas también

Estamos próximos a las fiestas de Navidad y Año Nuevo y una vez más se nos presenta la incertidumbre de qué hacer con nuestras mascotas y los ruidos a consecuencia de la pirotecnia.

Los perros tienen un sistema auditivo muy delicado, y si bien algunos no padecen de alteración alguna por estos ruidos, (porque fueron acostumbrados a los mismos desde cachorros y porque su carácter lo permitió), muchos otros entran en un real estado de pánico; tal es así que buscan refugiarse donde sea, debajo de una mesita de luz (sin importar si tienen el tamaño de un Gran Danés!) o dentro de una bañadera, con el solo fin de protegerse y huir de esta agresión. Este comportamiento puede resultar muy peligroso, ya que muchas veces llegan, incluso, a atravesar vidrios de ventanas o puertas por la desesperación, y otros, si no encuentran escollos en su camino, correrán sin rumbo sin poder encontrar nuevamente su hogar. Debido a esto, es tan común una vez finalizadas las fiestas, encontrar tantos carteles en la vía publica, de dueños buscando a sus mascotas perdidas.

Es importante tener en cuenta que, ante estas situaciones, el dueño no debe acariciar ni hablarle a su perro con voz suave tratando de explicarle que nada malo está sucediendo, ya que será interpretado por la mascota como un premio al temor que está manifestando. Por el contrario, tampoco debemos castigarlo, ya que esto solo va a empeorar el comportamiento y deteriorar el vínculo con nuestro perro sin lograr ningún resultado beneficioso.

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestro perro a atravesar este temor?

Este temor a los estampidos puede ser innato (desde su nacimiento) o adquirido (surge por algún evento en cualquier etapa de su vida). Lo ideal es desensibilizarlos, con la ayuda de un profesional especialista en comportamiento animal, para que dejen de sufrirlo o al menos se acostumbren a tolerarlo.

Pero en los casos de mayor gravedad, o que dado que las fiestas se acercan y el tiempo no es suficiente para este procedimiento, se deberá recurrir a una medicación adecuada a fin de lograr tranquilizar al animal. Desde ya el tratamiento a seguir debe estar en manos de un profesional veterinario, quien podrá prescribir la medicación y dosis indicada. Hay que tener en cuenta que el uso de tranquilizantes, como la acepromacina o el diazepam, deben utilizarse en dosis según la edad del perro, el peso, el estado de salud e incluso la raza (por ejemplo, la acepromacina es hipotensora y no se puede utilizar en razas braquicefálicas a las mismas dosis que en las razas que no lo son).

En el caso del diazepam, podemos tener efectos contrarios, es decir de hiperexcitabilidad si no se administra a las dosis indicadas. Es importante no esperar a último momento para comenzar con la medicación, ya que lleva tiempo que algunas drogas logren una dosis estable en sangre. También hay otras alternativas de medicina alternativa, como la homeopatía, que dan buenos resultados.

Otras recomendaciones a tener en cuenta son:

  • Colocar una identificación en el collar con, al menos, el teléfono del propietario.
  • Sacarlos a pasear con correa, aunque estén acostumbrados a pasear sueltos, ya que pueden huir ante cualquier estímulo.
  • Si se van a quedar en casa solos, encerrarlos en una habitación sin superficies vidriadas o con las persianas bajas, con agua, la puerta cerrada y, si es posible, con la música a un volumen que disimule las explosiones.
  • Si el perro va a pasar las fiestas en la casa con gente, permitirles que se escondan debajo de algún mueble o lugar donde se sientan seguros para evitar un sufrimiento aún mayor.
  • Nuevamente, consultar con un profesional veterinario si es necesario utilizar medicación o no, y su dosis sea la adecuada.

¡Que estas Fiestas sean Felices para nuestras mascotas también!

 

* Referencia: M.V Claudio Gerzovich Lis (especialista en comportamiento animal)

 

 

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