Nos separamos…y el perro ¿Con quién se queda?

Cuando una pareja llega a su fin, se inicia un proceso de duelo que implica muchos aspectos con los que hay que enfrentarse, uno de los cuales tendrá que ver con dividir todo aquello que uno fue adquiriendo y compartiendo durante el tiempo que duró la relación. Cuando lo que comparte una pareja que se termina no son sólo cosas materiales sino que hay una familia de por medio, las decisiones a tomar generalmente irán ligadas al bienestar de los chicos. Ahora… ¿qué pasa cuando hay una mascota de por medio? Porque no se trata de un mueble, tampoco es un hijo. No por eso deja de ser un tema importante y que probablemente generará conflicto, mucho más que la división de los bienes materiales compartidos. Más aún si se trata de una mascota adoptada como propia por ambos miembros de la pareja, donde uno se siente tan dueño como el otro, y hay deseo de ambos de permanecer con ella. ¿Cómo se resuelve este conflicto?

No hay recetas mágicas. Hay una “manera de separarse” por cada historia que llega a su fin. No existe la fórmula que permita atravesar esta situación sin consecuencias o dolor. Pero podemos pensar algunas cosas que son importantes a considerar para que la decisión tomada cuando hay una o varias mascotas de por medio sea a conciencia y no quede sometida a los desentendidos de “los ex”.

Un factor primordial será si en la casa hay niños. Considerando que toda la situación va a resultar un tanto traumática para ellos, que puedan quedarse con la o las mascotas de la familia no sólo es conveniente, sino que incluso va a ser un recurso fundamental para atravesar esta etapa con mayor facilidad. No hay garantías, por supuesto, pero podemos apostar a ello.

En el caso de que no haya hijos de por medio, a veces hay acuerdo en cuanto a quien se debería quedar con la mascota. Si entre ambos logran consensuar que sería mejor que uno de los dos se la quede, se puede tomar esto como un punto de partida, luego pasado un tiempo el tema se puede volver a charlar. No necesariamente es una decisión definitiva, aún cuando la separación sí lo sea. Incluso plantearlo en esos términos puede ayudar a que la persona que debe desprenderse de su mascota lo viva con un poco menos de angustia. Sería un primer arreglo entre ambos que más adelante se puede repactar.

Cuando no hay acuerdo y ambos quieran permanecer con el animal, lo más adecuado es pensar qué será lo mejor para esa mascota. Para ello es fundamental primero evaluar el lugar donde vivirá, ya que no será lo mismo si un perro que vivía en una casa con jardín debe mudarse a un departamento. Obviamente habrá situaciones en las que no haya opción, y la mascota debe adecuarse a las circunstancias, pero lo importante es que el bienestar del animal esté por encima de las disputas entre los dueños y, sobre todo, no se transforme en un objeto más de intercambio de peleas. Otro factor a evaluar es si el animal ha desarrollado un apego mayor con alguno de los dos, respetar este vínculo y priorizarlo, por el bien del animal, será un acto maduro y responsable.

Alguna vez he escuchado de parejas que arreglan algo similar a una “tenencia compartida” o incluso un “régimen de visitas”. Los casos que conozco aplicaron estas medidas en los momentos iniciales de la separación, sirviendo como medidas intermedias hasta que finalmente el perro o el gato se quedó con uno de sus dueños. Estas opciones suelen ser insostenibles en el tiempo, aunque sirvan para mitigar un poco el dolor inicial.

Para cualquiera de las situaciones descritas es importante no perder de vista que el bienestar del animal debe priorizarse sobre nuestro deseo de permanecer con él, ya que como mencionamos antes, no se trata de un objeto más a disputarse. Una mascota ocupa un lugar muy especial en la vida de cada dueño, y separarse de ella no va a ser sin tristeza. Pero si es necesario, por más duro que sea, será una parte más del duelo que implica poner fin a una pareja.

Lic. Delia Madero

Psicóloga

MN 41798

Los temas trabajados en el presente artículo tienen como fundamento tratar el vínculo entre el ser humano y su mascota, desde una perspectiva psicológica aplicada a las personas. Temáticas relacionadas con el comportamiento animal tienen como objetivo únicamente ilustrar diferentes aspectos de dicha relación. Ante cualquier duda o consulta con respecto al comportamiento de su mascota no dude en consultar con la Dirección Veterinaria de DogRun o su profesional de confianza.

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