Ponete en movimiento: el ejercicio físico es una buena terapia

Ponete en movimiento: el ejercicio físico es una buena terapia

La falta de actividad deportiva en las sociedades occidentales es uno de los problemas más graves que atentan contra la salud física y mental.

Hoy en día son muchos los casos que llegan al consultorio y se presentan como personas cada vez más sedentarias, independientemente al motivo de consulta, que puede ser de diversa índole. A veces se trata de pacientes que realizaban alguna actividad con cierta frecuencia y que la fueron disminuyendo paulatinamente hasta su interrupción temporaria o permanente. Otros, son casos de personas que no realizan ningún tipo de actividad y nunca han logrado sostener alguna. Generalmente esto va asociado a un incremento de malos hábitos (cigarrillo, mala alimentación, desorden del sueño, aislamiento, etc.)

Si en algo están de acuerdo la mayoría de los profesionales de la psicología es en asegurar que, a día de hoy, la práctica de cualquier actividad deportiva supone una de las estrategias terapéuticas más eficaces que existen debido a sus innumerables beneficios. No se puede orientar un tratamiento sin considerar al cuerpo como parte indisoluble de la salud emocional de la persona.

Indagar si una persona ejercita y cuida su cuerpo no es un dato secundario, sino que es un indicador que nos puede brindar a los profesionales información valiosa acerca de aspectos subjetivos y emocionales. Por ejemplo, permite evaluar si determinado sujeto es capaz de dedicar parte de su tiempo al cuidado y bienestar de su cuerpo, si tiene la capacidad de organizarse y sostener actividades y/o rutinas en el tiempo, si lo realiza de manera solitaria o lo hace en compañía de otros fomentando el contacto con otros, etc.

 

Cuando una persona deja de hacer actividad física sin un motivo puntual, muchas veces tiene que ver con falta de motivación y/o entusiasmo, que pueden estar relacionados con momentos emocionalmente complicados. Empieza por lo general sintiendo que lo que antes se disfrutaba mucho y podía sostener sin esfuerzo, empieza a costar muchísimo y ya no gratifica tanto. La pesadez emocional se traduce al cuerpo. Esta “desmotivación” puede ser generalizada e influir en varios aspectos de la vida de la persona y es notable como afecta a las actividades que tienen que ver con el ejercicio físico afectando la salud del cuerpo, obviamente. Se deja de hacer la actividad paulatinamente hasta que se interrumpe, y muchas veces se empieza a ejercitar otra: la de los hábitos poco saludables que lo único que generan es acentuar el decaimiento y embotamiento emocional.

Como vemos, el equilibrio entre la salud física y mental es delicado y estos dos aspectos se influyen mutuamente. Todos hemos sido testigos o hemos experimentado cómo una mente en problemas puede afectar al cuerpo generando dolores de cabeza, contracturas, alteraciones gastrointestinales, afecciones psicosomáticas diversas, etc.

Si bien las terapias psicológicas tradicionalmente hacen foco en los aspectos mentales, sería necio dejar por fuera el cuerpo a la hora de pensar en la salud mental. “Mens sana in corpore sano”, dice la célebre frase que indica con sabiduría que hay un punto indisociable entre el cuerpo y la mente. Pero así como existe una influencia negativa también puede ser positiva.

La práctica del ejercicio físico aporta muchos efectos beneficiosos a la salud mental de las personas, entre los que destacan:

  • Disminución el estrés: reduce la ansiedad, la depresión y sus efectos, como irritabilidad y mal humor, porque libera la tensión acumulada.
  • Agudiza la mente: aumenta el flujo de oxígeno al cerebro, mejorando la capacidad de aprendizaje, concentración, memoria y estado de alerta.
  • Aumenta la autoestima: al mejorar la imagen corporal e ir alcanzando metas, aumenta la confianza en uno mismo y se desarrolla el espíritu de superación en los demás aspectos de la vida.
  • Produce bienestar: estimula la liberación de endorfinas, que son las hormonas que producen sensación de placer.
  • Entretiene: sirve para distraerse de las preocupaciones, divertirse y brindar un estilo de vida saludable.
  • Aporta tolerancia a la frustración: aprendemos a no desanimarnos y luchar con constancia e intensidad por lo que de verdad queremos, superando los contratiempos que inevitablemente surgirán.
  • Genera motivación: incrementa la capacidad para saber plantear y afrontar metas desafiantes pero a la vez realistas y alcanzables.

Cada vez son más los profesionales que, teniendo una perspectiva integral de la salud, indican la actividad deportiva como una pieza clave en la terapia.

 

Las personas activas tienen alrededor de un 40% menos de probabilidades de sufrir síntomas depresivos en comparación con las sedentarias. Así como describimos anteriormente como el desánimo o el estrés afectan los hábitos saludables, buenos hábitos son generadores de salud mental y emocional. Entre estos, la actividad física lleva la delantera.

 

 

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798

 

 

 

Los temas trabajados en el presente artículo tienen como fundamento tratar el vínculo entre el ser humano y su mascota, desde una perspectiva psicológica aplicada a las personas. Temáticas relacionadas con el comportamiento animal tienen como objetivo únicamente ilustrar diferentes aspectos de dicha relación. Ante cualquier duda o consulta con respecto al comportamiento de su mascota no dude en consultar con la Dirección Veterinaria de DogRun o su profesional de confianza.

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