A veces es mejor decir que no

Es mejor decir que no…

Muchas veces el deseo de tener un animal forma parte de una fantasía que poco tiene que ver con la realidad que ello implica, sobre todo en relación a la enorme responsabilidad que conlleva. El deseo puede ser genuino, pero siempre será mejor si se evalúan una serie de cuestiones fundamentales de manera anticipada, para que la adopción de una mascota sea una decisión responsable.

Es mejor decir que no… si no tenemos en cuenta que un animal es un ser vivo, no es un objeto del cual uno puede deshacerse cuando ya no gusta, o en todo caso ser consciente de que hacer eso sería un acto de total crueldad e irresponsabilidad. Los perros viven entre 10 y 15 años, por lo que uno deberá estar seguro de querer asumir la responsabilidad de su educación, cuidados, alimentación, higiene y cualquier complicación que pueda surgir (en especial cuando comienzan a envejecer) durante ese período de tiempo.

Es mejor decir que no… si no tenemos en cuenta las características del lugar donde se habita, el clima, las posibilidades de paseo o ejercicio, si hay niños o no en la casa, entre otros factores. Si bien esto no va a garantizar de manera absoluta que la relación funcione con éxito, se orientará mejor la búsqueda. Lo mismo si se desea un macho o una hembra, ya que no será lo mismo en cada caso.

Es mejor decir que no… si no consideramos con seriedad los costos de manutención del animal, ya sea de raza o mestizo, el costo será el mismo. Si bien el perro de raza a diferencia del mestizo probablemente sea comprado, las vacunas, comidas y cuidados varios tienen el mismo valor. Es fundamental tener en cuenta el aspecto económico, ya que permitirá tener al animal en las condiciones que se merece. Esto significa que no es conveniente aceptar un perro de regalo si la propia economía no lo puede costear.

Es mejor decir que no…si la idea de tener un perro surge del capricho de un niño. Es un deseo común en ellos y no necesariamente hay que desestimarlo porque, como ya hemos visto en artículos anteriores, existe una gran cantidad de beneficios que surgen de la crianza con animales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que así como los niños se encaprichan con algún juguete de moda que luego de adquirirlo dejan de lado, lo mismo puede suceder con un perro, sobre todo cuando deja de ser novedad o crece. Será responsabilidad de los padres evaluar si ellos están de acuerdo en asumir su cuidado, ya que los niños no pueden hacerlo por sí mismos.

Es mejor decir que no… si se piensa en la mascota como solución inmediata o “mágica” a alguna problemática emocional, a un vacío, por estar atravesando un duelo, por ejemplo. Si bien en varias oportunidades hemos comentado los beneficios terapéuticos de la compañía de un animal, éste funciona como un complemento pero no puede cargar con el peso de resolver el conflicto. Si se lo ubica en ese lugar, se corre el riesgo de una rápida frustración una vez que se advierte que no sólo no se soluciona el problema sino que además es una responsabilidad que puede traducirse en nuevos problemas a enfrentar.

Estos son sólo algunos de los factores que hay que tener en cuenta antes de adquirir un perro u otro tipo de mascota. Es importante evaluar racionalmente las ventajas que puede proporcionar frente a los inconvenientes o esfuerzos que implicará. Para mucha gente el saldo es ampliamente positivo y la gratificación esta a la vista. Para otros no, y es muy desafortunado darse cuenta tarde.

Si no estás seguro de que tu perro y vos van a ser buenos compañeros… ¡es mejor decir que no!

 

 

Los temas trabajados en el presente artículo tienen como fundamento tratar el vínculo entre el ser humano y su mascota, desde una perspectiva psicológica aplicada a las personas. Temáticas relacionadas con el comportamiento animal tienen como objetivo únicamente ilustrar diferentes aspectos de dicha relación. Ante cualquier duda o consulta con respecto al comportamiento de su mascota no dude en consultar con la Dirección Veterinaria de DogRun o su profesional de confianza.

 

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798

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