“Cuando uno realmente quiere algo, cree en ello y da lo mejor que puede dar, todo es posible”.

Continuamos conociendo a Dolores Avendaño: ilustradora, ultramaratonista y “madre adoptiva” de Hada. Además de dibujar, ama el deporte y a su mascota. Esta es la segunda parte de su historia.

En mi adolescencia corría cross country, pero no seguí corriendo. Volví a correr y empecé a entrenar cuando cumplí 30 años porque ese día me di cuenta que si no empezaba a entrenar, mi sueño de correr una maratón no se haría realidad. Empecé corriendo 20 minutos y 4 años más tarde estaba corriendo 243 km en arena!

La experiencia de correr diferentes carreras en el mundo le aportó muchísimo a mi vida. Desde el conocer lugares geográficos fascinantes como el Sahara, Mongolia, el Himalaya, la Antártida, a el conocimiento y crecimiento personal. Luego de correr las 100 Millas del Himalaya, me quede con una profunda convicción de que somos responsables de lo que decimos y hacemos, tiene una consecuencia, hace una diferencia.

La Marathon des Sables (243 km en el Desierto del Sahara) me permitió darme cuenta que cuando uno realmente quiere algo, cree en ello y da todo lo mejor que puede dar, es posible.

Fueron muchas las experiencias que viví con las carreras y los viajes. Por ejemplo, me impactó mucho la polución en la India, la vi desde el avión cuando volaba del Oeste al Noreste. No pude evitar pensar que, si cada uno se ocupara, si cada uno fuera consciente de la basura e hiciera su parte, sería muy distinto. Recuerdo que, cuando fui a correr a Mongolia, “Mongolia Sunrise to Sunset” (100 km en montaña en un día), la aerolínea perdió mi valija, con lo puesto y mi mochila. Me llamó mucho la atención la solidaridad de los demás corredores, pero además noté que estaban contentos de ayudarme. En algunos casos, ofrecieron su ayuda antes que yo pudiera pedirles.

Dada la cantidad de viajes por el mundo que había tenido para entonces y además viajando sola, me sentía bastante autosuficiente, independiente. La experiencia de Mongolia me hizo pensar que quizás no somos independientes, ni dependientes, sino interdependientes.

De adolescente me visualizaba corriendo a través de la naturaleza, pero no sabía de la existencia de estas carreras y no imaginé que correría algo así. Pero en cuanto tuve la primera oportunidad, la tomé. Mi entrenador, Luis Migueles, en enero 2001 me mostró una revista española con una foto doble página de unos corredores en el Sahara y me dijo: “Mirá Dolo, esta es la carrera para vos.” Yo acaba de correr mi primera maratón (42 km) hacía un mes. Vi la foto y le dije con total convicción, “Si, esa es la carrera para mí.” Es que era mi oportunidad de vivir la gran aventura en vez de estar sentada observándola o leyendo sobre ella.

Recuerdo que cuando veía las películas de Indiana Jones, siempre me quedaba con la misma sensación, que quería vivir esa  aventura en vez de estar sentada mirándola en el cine. Sables fue una gran oportunidad para vivir una gran aventura, y así fue.

Siempre me pregunto: ¿Qué me entusiasma? ¿Lo quiero hacer? ¿Qué quiere mi corazón?  Creo que sin importar si sos hombre o mujer, ni la edad, si estás entusiasmado/a, si el corazón o el alma te lo pide, si crees que podes lograrlo, si das lo mejor que podes, creo que vas a tener la resistencia y capacidad para enfrentar desafíos y superarte.

El deporte, entre otras cosas, expandió mis horizontes, mi conocimiento del mundo y de mi misma. También me aportó un mejor estado físico y mental. A mi correr me encanta, lo disfruto muchísimo. Los pensamientos varían, dependiendo si estoy corriendo tranquila por Palermo, o por un lugar nuevo, o una carrera. Pero siempre van por el lado positivo. He tenido la experiencia de formar parte de equipos, y creo que es importante conocerse, tener claro lo que cada uno puede dar o sumar, y qué cosas no. Respetar a cada miembro y tener claro, como equipo, cual es la meta y estar todos de acuerdo hacia donde van.

Creo que correr e ilustrar se complementan, aunque por períodos pongo más el foco en una que en la otra. A lo largo de los años, el lugar que ocuparon fue variando. A los 20, la ilustración era mi prioridad, luego en mis 30, el deporte. A los 40 intenté equilibrar los dos. Ahora a mis 47, podría decir que nuevamente la ilustración….

Tengo una perra, Hada. La adopté cuando ella tenía 1 año y medio. Cuando me decidí a tener un perro (hace 1 año y 8 meses), quise adoptar uno de la calle, así que fui a ver a la gente de Adopta Perros BA. Ellos la rescataron de la calle. Creían que NADIE iba a querer adoptarla. Sabían que yo corría y dieron por sentado que Hada (en ese momento se llamaba Elsie) no era la perra para mí. Hada estaba desnutrida, se le vencían las patas al caminar y tenía una pata lastimada, así que además rengueaba. Pero cuando fui a verlos fue la primera en acercarse. El perro que querían que adoptara era un cachorro que no paraba de correr. Como vivo en un departamento enseguida pensé que el cachorro no era para mí y  elegí a Hada…

Con el tiempo me doy cuenta más y más, perfecta que es Hada para mí. Se fue recuperando y le encanta correr. Consulté con el veterinario y me dijo que la dejara, a pesar de su pata, que ella iba a controlarlo de acuerdo a dolor que sintiera. Sigue rengueando algunos días más que otros, pero a pesar de eso corre y lo disfruta mucho. Se me parece un poco en que luego de todo lo que corrí y sobre todo por cómo corrí (llevando mi cuerpo al límite cada vez que participaba de una competencia), tengo varias lesiones, pero aun así me encanta correr. Ahora corro poco, pero lo disfruto un montón.

Con respecto a su nombre, la llamé “Hada”, porque significa lindo o bello y también es el ser de ficción que entre otras cosas es protector. Hada es súper protectora, y a mis ojos, es muy linda.

Más que su dueña, dado que la adopté, me siento como una especie de madre adoptiva. Además de que la quiero, me siento responsable de que ella este bien…   creo que ella también se siente responsable por mí. Cuando estoy enferma se queda al lado mío, no me pide salir.

Tenerla me hace sentir acompañada y segura. Hada es muy cariñosa, demostrativa y súper guardiana. Al principio salíamos a correr las dos, hasta que me di cuenta que para mí no funcionaba, y para ella tampoco. Ella quería correr y parar y oler distintas cosas, yo quería correr sin parar. Ahora salimos a caminar juntas y mucha veces la hago correr (yo no corro).

Luis, mi pareja, que también es corredor, la hace correr en la plaza y corre un poco con ella. A Hada le encanta!

Cuando fuimos a DogRun,  Hada estaba aterrada con tanta gente y tantos perros.  Cuando la adopté caminaba por la calle con mucho miedo, y tenía que tener cuidado porque podía morder a alguien (de hecho lo hizo). Con el tiempo está cada vez está más tranquila y segura. Ahora no muerde y les ladra cada vez menos a otros perros. De todas maneras, creo que todavía le falta para estar bien y tranquila con mucha gente y perros alrededor.

Para mí adoptarla  fue todo un desafío, nunca antes había tenido un perro, ni siquiera sabía cuántas veces tenía que sacarla a pasear. Por momentos, cuando me sentía superada, sentía que la quería devolver, pero una voz dentro de mí me frenaba. Reconocí mis límites y busqué ayuda, me abrí. Fue increíble como todo se fue acomodando y cómo fue apareciendo gente que me ayudo y ayuda.

Hoy Hada tiene un paseador para la mañana (a la tarde sale conmigo) durante la semana, que la adora. Y cuando tengo que viajar, la cuida Graciela, una señora que vive a dos cuadras de casa y que también adora a Hada y viceversa. Hada y yo tenemos todo un equipo!

Tengo varios desafíos. El más inmediato quizás sea el proyecto de ilustración, y después recuperarme y volver a correr (no competitivamente) para participar en alguna carrera en Australia. Es el único continente en el cual no he corrido, todavía. Y finalmente, escribir una serie de libros donde Hada sería la protagonista. Pero para este último falta tiempo.

Mi consejo es, cuando uno se siente abrumado por un desafío, no darse por vencido y abrirse a la ayuda que el universo trae cuando uno da todo lo mejor que puede.

Site Dolores Avendaño: http://www.doloresavendano.com.ar/

 

 

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