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 |  10 años de historias

Gomi cambió nuestras vidas

Publicado por DOGRUN el 15/02/22
Me llamo Andrea y soy “la mamá” de una pequeña familia de tres integrantes: Kevin, mi hijo, Gomi, mi hijo perruno y yo. Me dedico a trabajar, criar y pasarla bien. Gomi es un adorable mestizo pequeño. Me gusta decir que es una cruza de ovejero alemán, collie y pomerania.

Gomi llegó a nuestras vidas 2 años antes de lo planeado. Yo le había prometido a Kevin que cuando tuviera 8 años y pudiera hacerse cargo de una mascota, lo dejaría tener una. Yo tengo una secuela motora importante como consecuencia de un ACV por lo que era indispensable que Kevin pudiera ocuparse.

Una hermandad inquebrantable

Un día fuimos al cine a ver Tintín. A Kevin le encantó, pero lo que más le gustó fue el compañerismo de Tintín con Milú (su perro). Cuando salimos del cine, afuera había representantes de la sociedad protectora de animales con innumerables fotos de perritos en adopción. Cuando Kevin los vio, se detuvo y me dijo “yo necesito uno porque no tengo hermanos y cuando vuelvo a casa del cole tengo que jugar solito.” Esquivé el escollo explicándole la enorme responsabilidad que implicaba tener una mascota y que cuando tuviera iba a estar preparado para ello. A cambio le ofrecí ir a pasear por Parque Centenario.

Cuando estábamos llegando a la entrada del mástil del parque, de repente Kevin me dice “mirá, ahí está mi perrito.” Gomi estaba allí en una cajita de cartón todo sucio pero con esa mirada vivaz que aún lo caracteriza. La señora que aparentemente lo había llevado, al escuchar a Kevin le pregunta si quería probarlo, a lo que Kevin contesta rápidamente que sí. Probarlo significaba darle una vuelta al mástil con la correíta que le habían colocado. Fue amor a primera vista.

Se llama así porque el día que lo conocimos, cuando lo llevamos al veterinario para ver su estado general, vacunarlo y asesorarnos sobre su alimentación nos preguntaron su nombre. Kevin dijo que se llamaba Gomez. Luego, camino a casa y ya sabiendo que el cachorro quedaría así chiquito, Kevin cambió de opinión y me dijo “Mamá, Gomez le va a quedar grande, podemos llamarlo Gomi, como los ositos Gominolas.”

Gomi colmó su vida y la mía de cosas positivas

Antes de tener el ACV corría maratones. Después lo seguí haciendo por motivación, y así descubrí que había una carrera, DOGRUN, de la que podíamos participar los tres. Para la carrera, la única que realmente necesitaba preparación era yo. Gomi adora las caminatas y Kevin es incansable. Decidí modificar mi rutina en el centro de rehabilitación incorporando la caminata coordinada en cinta. Al principio fue difícil, pero con esfuerzo y constancia fui mejorando y el día de DOGRUN los 3K me quedaron cortos. La próxima sin duda iríamos por los 5K.

Adoré participar de la carrera. Kevin y Gomi también disfrutaron muchísimo. Me sorprendió que Gomi se portara tan bien. Me preocupaba que tironeara demasiado para poder olfatear a sus anchas. Con los primeros 6 o 7 perros tironeó y luego al parecer entendió que eran demasiados y se tranquilizó. Me sorprendió la organización impecable y que no hubiera enfrentamientos ni entre perros ni entre humanos.

CON GOMI LLEGÓ UNA VIDA MÁS ACTIVA Y CON NUEVAS AMISTADES

Nuestro perro significa mucho para Kevin y también para mí. Es la alegría de ser recibida con alegría y amada incondicionalmente. Motiva paseos, encuentros, es el orgullo de Kevin. Nosotros también cambiamos la vida de Gomi. Con muy poco le ofrecimos mucho: alimento, atención veterinaria, un hogar, a cambio de su amor.

Voy a mi rehabilitación 2 veces por semana, pero con mi mejor complemento con largas caminatas que hacemos juntos los tres. Caminar siempre me gustó, pero el hábito saludable que incorporé a partir de la aparición de él en nuestras vidas fue la sociabilización. Gracias a él he ampliado mi círculo de amistades que ahora incluye los amigos que pasean sus perros en el Parque los Andes.

Kevin es un dueño muy responsable desde el primer día. Nunca olvida darle su alimento, cambiarle el agua y limpiar el jardín. De lo único que me ocupo yo realmente es de cumplir con el calendario de vacunación y comprar las pipetas. Kevin hasta lo baña. Es hermoso ver cómo crecen juntos y felices.

Esta es nuestra historia. Me gustaría transmitirles a quienes tienen algún tipo de discapacidad, que no la transformen en INCAPACIDAD. Hay que animarse a TODO, el límite tiene que ser solo físico no MENTAL. Y si crees que no podés, adoptá un perro que él te va a ayudar.

Andrea, Kevin y Gomi