Mi perro, mi más preciado confesor

Se sabe que el contacto diario con animales influye notablemente no sólo sobre la salud física sino también emocional de los seres humanos. Muchos dueños de mascotas aseguran que su perro o gato es una razón diaria para la alegría. Cada persona podrá dar testimonio del bienestar que le produce su mascota y como ésta le influye positivamente en diferentes aspectos de su vida. Por citar un ejemplo cotidiano, ya desde el inicio del día la mascota es un gran motivador para salir de la cama, ya que muchas suelen apurar el despertar de su dueño ya no ven la hora de que se levante para recibirlo con una fiesta de ronroneos o colas que se agitan sin parar.

El vínculo que se establece entre las personas y sus mascotas es muy profundo y esto es evidente al verlas interactuar. No todas las relaciones son iguales, cada una tiene sus códigos, su modo de comunicarse, sus momentos mágicos, y naturalmente, sus etapas de conflicto. Es un lazo afectivo especial, cuyos efectos transformadores pueden llegar a sorprendernos. Suele suceder que la persona que haya experimentado vivir con una mascota ya no pueda pensar la vida sin la compañía de una.

Las mascotas son seres cuya entrega, devoción y fidelidad son únicas. Esto las vuelve merecedoras de una gran confianza por parte de su dueño. Las personas suelen sentir que tienen una gran conexión con ellas, refiriendo que establecen modos especiales de comunicación, algo así como un lenguaje particular compartido. No existe un dueño que no le hable a su mascota y sienta que ella le comprende. Esto toma una envergadura tal que muchas personas le cuentan a sus mascotas cosas que no comparten con otras personas.

Normalmente, entre los seres humanos, lo que se valora de otra persona cuando se le cuenta algo muy personal es el sentirse escuchado y confiar en su confidencialidad.

El valor de contar con otro para compartir nuestras cosas no necesariamente esta puesto en “el consejo” o la opinión que recibimos de nuestro interlocutor. Muchas veces con ser escuchado es suficiente. Incluso uno al contar algo también se escucha a sí mismo, toma cierta distancia de lo que está relatando, reflexiona al respecto. Alguna vez les habrá ocurrido que necesitan contar algo, y que el otro sólo escuche…

Las mascotas adquieren el lugar de escucha para sus dueños con mucha frecuencia. ¿Comprenden lo que les contamos? ¿Realmente nos escuchan? No es esa la cuestión, tampoco es lo importante. Lo valioso resulta del efecto que produce en la persona el poder “contar” cosas a su mascota, sobre todo por el efecto de catarsis y la posibilidad de que, al expresarse, uno se escucha también a sí mismo. Por otra parte, las mascotas no aconsejan, no opinan ni juzgan, lo que muchas veces es incluso una virtud preciada y que no siempre está presente entre los humanos.

Esto, entre otras cosas, demuestra que el papel de las mascotas va mucho más allá de la sola compañía. Existe una conexión emocional muy particular cuyos efectos son incalculables. ¿Le hiciste confesiones a tu mascota que recuerdes? Seguro que sí…Contémosle cosas a nuestra mascota. Contamos con ella.

 

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798
delia@dogrun.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *