Cuando convivimos con animales de compañía, les enseñamos rutinas instalando en sus conductas hábitos que facilitan la convivencia. Celebramos los logros cuando aprenden y se habitúan a lo que esperamos. Así vamos construyendo una diaria “domesticadora”, fundamental para poder compartir la vida cotidiana.

Ser más animales

A medida que crecemos tendemos a ir perdiendo formas simples e intuitivas de interactuar con el entorno.