La personalidad de tu mejor amigo

Si se le pide a un dueño que describa a su mascota, lo más probable es que lo haga teniendo en cuenta aquellos detalles que hacen de su mejor amigo un animal único, más allá de sus características morfológicas: intereses, mañas, preferencias a la hora de comer, de jugar, paseos favoritos, amigos predilectos, formas de relacionarse, de ladrar, de mirar… “Rafa es un pug cariñoso, bastante malcriado. Le gusta dormir en el medio de la cama, aunque lo echemos, siempre vuelve. Cuando comemos pollo se vuelve loco y gira como un trompo suplicando que le demos un poquito, sin quitar la mirada de nuestro plato.
Le encanta dormir la siesta conmigo, tanto que si hay algún día en que yo no puedo, me mira como diciendo ¿qué estas esperando? Sus íntimos amigos de plaza, Scarlet, Olivia, Wanda, Josefina, Sissi…” comenta mi madre cuando al escribir esta nota le pido que describa a mi “hermano de cuatro patas” Rafael. Cuando describimos a nuestra mascota e inevitablemente ponemos el foco en eso que la vuelve especial y la diferencia de otras, incluso de ejemplares de su misma raza o camada… ¿nos estamos refiriendo a la personalidad? Veamos de qué se trata esto.La personalidad es un concepto aplicado a los humanos, pero sin embargo implica algunos aspectos no muy lejanos a lo que observamos en nuestras mascotas.
Se define como un conjunto de características psíquicas como actitudes, pensamientos, sentimientos y conductas que se mantienen durante la vida con cierta estabilidad y que hacen que los individuos actúen de manera diferente ante una misma circunstancia. Se suele confundir con “temperamento” y “carácter”, por eso es importante diferenciarlos.
El temperamento tiene que ver con el legado biológico, lo cual es difícil de cambiar, a partir de lo cual se desarrollará la personalidad. El carácter, por su lado, se va configurando de acuerdo al contexto, siendo influenciado por las normas sociales, por el entorno desde el inicio de la crianza.La combinatoria de ambos da lugar a un modo de comportamiento que se expresará en cada acto de una manera singular. Es eso que comúnmente llamamos “la forma de ser” de alguien, y se va forjando desde la primera infancia. Es ese sello singular que hace que no haya una persona igual a la otra, aunque se críen juntas, vivan situaciones similares, etc.

Las mascotas, ¿tienen personalidad?

Así como cada persona es única en su “modo de ser”, no hay dos mascotas iguales, aun siendo de la misma raza, o criadas en el mismo hogar y de manera similar. En el caso de los perros, durante años se ha estudiado su comportamiento tratando de descifrar que es lo que hace que se conduzcan de diferentes maneras.

En el reino animal las conductas están moduladas por los instintos, que son pautas hereditarias de comportamiento comunes a toda una especie y con una finalidad adaptativa. Contribuyen a la conservación de la vida del individuo y de su especie. Conductas que permiten la alimentación, reproducción, supervivencia, cuidado de crías, son heredadas genéticamente.El comportamiento animal, como en los humanos, tiene un componente genético y también otro ambiental. Cuando se trata de animales domésticos, lo “ambiental” tendrá que ver fundamentalmente con la influencia del hombre.
A diferencia de las personas, un animal se alimentará solo lo necesario para cubrir sus necesidades nutritivas, no come de más porque es goloso o porque la comida está rica. No se reproduce por diversión o placer, sino porque su instinto y su organismo están orientados a mantener la especie, esto es su aspecto instintivo. Pero la convivencia con humanos introduce variables que, sobre la base de lo biológico, influyen en el comportamiento de nuestra mascota. ¿Por qué? Rutinas, hábitos de alimentación, de actividad y descanso…”Rafa tiene nuestros mismos horarios. Es bastante glotón, a veces lo tenemos que poner a dieta” agrega su dueña, y esto un ejemplo de ello.El perro es un animal de manada. Cuando nace es separado de su madre y su camada, e introducido en un nuevo ambiente donde será acompañado por humanos, trasladando su modo de comportamiento “social” a esta nueva manada.
La mascota se irá adaptando a estas nuevas normas, adoptando hábitos afines a lo que le es propuesto por su dueño. Es por eso que muchas veces tenemos la sensación de que nuestra mascota se parece a nosotros. Si bien esta adaptabilidad tiene sus límites, los perros son animales de gran flexibilidad en este aspecto, lo que los hace un animal doméstico ideal.
Existen perros que pertenecen a razas caracterizadas por su alto nivel de actividad pero que son perezosos y obesos, y si uno observa en detalle cómo ha sido su crianza y en qué manera su entorno ha influenciado en su conducta, probablemente su dueño tenga hábitos similares… Por ejemplo los labradores son perros muy dinámicos que requieren de juego y correr para poder quemar sus energías. Esto debería de ser así en la gran mayoría de los casos, pero no hay dos labradores iguales. O todo lo contrario, mascotas que acompañan a sus dueños en actividades deportivas y se vuelven todo un atleta.En definitiva, la predisposición genética combinada con el entorno hace su juego, dando lugar a un modo de ser único.
La convivencia con nuestra mascota va constituyendo eso que nos hace pensar que tiene su personalidad distintiva, y es cierto que es así. Esto es clave para poder visualizar lo importante de nuestra influencia a la hora de criar y convivir con una mascota, sobre todo por la responsabilidad que eso conlleva.

Vos, ¿Cómo la describirías?

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798
delia@dogrun.com.ar

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