Preparate psicológicamente para afrontar una lesión

Te lesionaste. No sólo te duele el cuerpo, sino que pensamientos negativos empiezan a invadir tu mente. Vas a tardar en recuperarte, a perder el entrenamiento, repasas el momento de la lesión y te preguntas si podrías haberla evitado. Ahora a la preocupación se le suma una alta dosis de ansiedad mezclada con negativismo. La cabeza empieza a complicarte.

Si somos amantes de la actividad deportiva, seamos profesionales o amateurs, una lesión puede representar un proceso de bajón anímico ya que interrumpe una rutina que nos genera satisfacción. Esto vale cualquier tipo de actividad física. Generalmente produce mal humor, fastidio y ansiedad frente a como se sorteará esta dificultad. Queremos cuanto antes estar bien y volver al ruedo.

La clave esta en cómo miramos y enfrentamos estas, de modo que no se transformen en lesiones psíquicas –trabas mentales- que nos afecten aún más gravemente que las meramente físicas. Existen variados deportistas que producto de lesiones crónicas, optimizaron sus técnicas para compensar dolores y falta de movimiento, transformando su problema en potencialidades que los hicieron únicos.

Los factores psíquicos desempeñan un papel importante en la rehabilitación de las lesiones. Asimismo hay factores psicológicos que pueden contribuir a las lesiones físicas (esencialmente el STRESS). O sea, nuestra psiquis puede ayudar a que nos lesionemos, pero también es esencial en nuestra recuperación.

Ante esta situación frecuente, es indispensable contar con una adecuada preparación mental. Esto hará la diferencia y optimizará los tiempos de recuperación.

Antes que nada, hay que asumir la lesión. Es lo que más cuesta. Una lesión es problema de salud real. Cuanto antes lo asumasmos más rápida será a recuperación. No hay que perder tiempo con lamentos.

Luego de la consulta con el/los especialistas, es importante establecer un plan de trabajo físico. Esto nos permitirá visualizar los tiempos y ponernos objetivos concretos, evitando el clásico pensamiento de infinitud del problema. Hay que bajarlo a lo concreto.

Encarar la rehabilitación motivados: para lograrlo, podemos resignificar la idea de “rehabilitación” y pensarla como un entrenamiento duro. Esto nos evitará pensar que estamos perdiendo el tiempo o dejando de entrenar. Rehabilitar es entrenar también.

Controlar la ansiedad: es frecuente que ante una leve mejoría queramos exigir a nuestro cuerpo por demás y volver al entrenamiento rápidamente. Es importante respetar los tiempos de nuestro cuerpo.

El regreso a la actividad física debe ser de manera gradual y escalonada, cumpliendo con las restricciones indicadas por los especialistas. Es vital no saltearse plazos ya que eso nos puede llevar a una recaída. Respetemos el plan convenido.

Si previamente a la lesión teníamos un plan de entrenamiento, es hora de replantear los objetivos del mismo, adecuándolos a la nueva situación. Cuando hayamos completado nuestra rehabilitación, deberemos asumir que los objetivos anteriores a la lesión posiblemente ya no estén a nuestro alcance. Nuestra motivación y confianza deberán corresponderse con nuestro estado de forma actual y deberemos fijarnos nuevas metas.

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798
delia@dogrun.com.ar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *