« Volver

 |  Psicología y comportamiento

Niños y perros: crecer jugando

Publicado por DOGRUN el 28/03/22
Cuando hablamos de los más chicos, un animal en casa es mucho más que una compañía. Los beneficios terapéuticos de la interacción con animales son múltiples y reconocidos, un ejemplo claro es el uso de la zooterapia. Los efectos que pueden tener en los niños el crecer y desarrollarse en contacto con animales es indudable, desde el aspecto psíquico hasta el motriz y también como facilitador de la interacción social, entre otros.

 
El contacto con animales a diario desde la infancia adquiere un valor fundamental. A lo largo de los años, hemos perdido gran cantidad de las habilidades que compartimos con los animales, tales como por ejemplo la habilidad para entender emociones, para identificar situaciones de riesgo, la creatividad y practicidad a la hora de resolver problemas, el juego utilizado como medio de comunicación, etc.

En la era de los avances tecnológicos, paradójicamente en algunos aspectos pareciera que hubiésemos retrocedido. 

Los animales nos ofrecen un “modo” o impronta diferente y singular, potenciando aspectos conductuales y cognitivos que ningún videojuego, programa de televisión, incluso la escuela o el jugar con otros niños brindarían. En especial los perros, (por ser una especie con una gran capacidad para empatizar afectivamente con el ser humano y su alto grado de sociabilidad) brindan con su compañía soporte afectivo y emocional.

La utilización de perros para la terapia con niños con autismo, con retrasos madurativos o con síndrome de Down para mencionar algunos ejemplos, ha ofrecido grandes resultados. Cuando en un niño hay dificultades en la interacción social o el contacto corporal, los perros  ofrecen una superficie de contacto diferente, donde el pelaje suave y cálido resulta novedoso y atractivo, permitiendo trabajar terapéuticamente la dificultad en el contacto con otros, así como también son herramientas ideales para utilizar el juego como medio de expresión.

Los animales pueden ser no solo una compañía, sino colaborar con el equilibrio emocional y afectivo en la infancia. Por ejemplo, para un niño puede serle de ayuda para  expresar sus emociones proyectándolas en su perro o gato, o jugando con ellos situaciones propias que de otro modo le cuesta expresar.. Los niños expuestos al vínculo con un animal mejoran la expresión de sus sentimientos profundos y más íntimos: los animales puede ser vehículo de emociones profundas y complejas.

Los animales como grandes compañeros de juegos. 

Primero: ¿Por qué para un niño es tan importante jugar? El juego es una actividad fundamental y estructurante en la psiquis infantil. Es una actividad creadora y universal, que facilita el crecimiento, conduce a las relaciones de grupo, permite la socialización y le da al niño la llave para incorporar y entender el mundo que lo rodea, pero lo hace a su medida: jugando. Un animal conserva el carácter esencialmente lúdico de sus actividades, y se ofrece como compañero de juegos, lo que muchas veces los adultos no pueden ofrecer, o por lo menos no de manera constante. Un perro es un gran compañero de juegos, y no solo eso. Ofrece un juego colmado de valores, un juego desinteresado, generoso, no competitivo, respetuoso.

La interacción con animales en la infancia es el complemento ideal para una infancia más feliz.
 
 
Lic. Delia Madero 
Psicóloga
MN 41798