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 |  Psicología y comportamiento

Después de DogRun, ¿Cómo mantenernos motivados?

Publicado por DOGRUN el 06/05/22
Participaste de un evento fuera de lo común. Te encontraste con otras personas que compartieron tu misma pasión. Caminaste, trotaste, te divertiste formando parte de un encuentro distinto. Te preparaste para ese día, seguiste paso a paso lo necesario para poder participar. Buscaste tu kit, el de tu perro. Fueron solos, o acompañados por amigos, con tu familia.... Vivieron un momento ideal, que expresó que son una dupla inseparable y potenció las ganas de seguir adelante.

DogRun puede haber representado muchas cosas. Una meta personal, para la cual se vienen preparando hace tiempo, quizás el puntapié que necesitabas para arrancar, comenzar a compartir una vida más activa y saludable con él.

El desafío del día después. La emoción se aplaca, la rutina vuelve a instalarse rápidamente y eso que te empujó y llenó de entusiasmo puede ser difícil de sostener. ¿Cómo hacer para que no suceda?

Instalando hábitos que favorezcan a ambos

Un primer paso importante es poder identificar cual es nuestro objetivo. Compartir con nuestro perro una vida activa puede ser lo suficientemente poderoso para motivarnos a poner en práctica rutinas que se transformen en hábitos compartidos. Cada dupla tiene que conocer qué es lo adecuado para cada uno y ver de qué modo  llevarlo a la práctica.

Es clave proponerse algo realista y acorde a las capacidades y potencialidades de ambos, vos y tu perro. Por ejemplo: “quiero poder compartir tiempo con mi perro y que sea fuera de mi casa, entonces vamos a hacer caminatas”, o “me gusta entrenar, quiero que mi perro ahora entrene conmigo y salir a trotar con él”, “en vez de quedarme sentado en la plaza charlando con otros tutores, quiero que charlemos mientras caminamos hacia un lugar”. O “estoy con sobrepeso, me vendría bien moverme un poco, y a mi perro también ya que no pasamos tanto tiempo juntos, o si lo hacemos es en casa, tirados”.

Identificar lo que les haga bien a los dos, elegir el lugar, programar la actividad. En paralelo, puede haber paseos más sociales, o salidas cortas a hacer las deposiciones, pero ir incorporando una salida más activa es un gran plan.

Esto requerirá de un esfuerzo, de salir de una zona de confort y pasividad, pero en favor de una experiencia positiva y gratificante para los dos.

Sostener lo que propongamos va a depender de nosotros. Tener un compañero canino es un modo muy efectivo de sostener una actividad deportiva. Es el compañero ideal. Si tenemos un perro que está en condiciones de realizar ejercicio, no podemos estar inactivos, no deberíamos. El necesita salir, pasear, correr, jugar.

Aprovechemos esa posibilidad que nos brinda de acompañarla y pasar un tiempo de calidad y salud junto a nuestro perro.

Perro y tutor forman un equipo que se potenciará mutuamente. Es cuestión de descubrir cómo llevarlo a cabo y aprovechar esa posibilidad que no sólo nos hará bien a la salud física, sino también mental de ambos.

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798