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La elección de la zapatilla: los mejores consejos para que corras cómodo y nada interrumpa tu camino

Publicado por DOGRUN el 03/03/22
Todo corredor lo primero que debe incluir en su equipo es un buen par de zapatillas, y elegirla no es tarea sencilla, requiere tiempo y atención.

¿Qué uso les vamos a dar?

Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una zapatilla es para qué la vamos a utilizar, incidiendo sobre todo en dos premisas: la superficie por la que vamos a correr y si las usaremos para entrenar o competir. Según la superficie variarán las suelas, con clavos para la pista y el cross, con relieve pronunciado para trail (montaña), con menos dibujo para entrenar en tierra, asfalto o hierba, o casi lisas en el caso de las de competición en asfalto.

Una vez que tengamos esto claro pasaremos a analizar la talla de la zapatilla. El calzado siempre hay que probarlo en los dos pies, pues es habitual tener uno más grande que otro.

Para tener en cuenta…

En la carrera hay tres fases, primero una de impacto en la que el talón choca con el suelo, una segunda de apoyo, donde la planta del pie está en contacto con el suelo y la tercera fase que es la impulsión, que es cuando los dedos provocan el desplazamiento.

Para saber si tu pisada es pronadora, supinadora o neutra, es importante prestar atención a cada fase.

La pronación se produce cuando en la segunda fase: el pie se “hunde” hacia dentro.

La supinación es la reacción contraria, “hundimiento” hacia el exterior.

Y la pisada neutra es en la que no se produce ningún hundimiento del pie, siendo el eje del desplazamiento lineal.

Las zapatillas no deben quedar ni muy justas ni demasiado holgadas, aproximadamente debe de sobrar como medio centímetro entre el dedo más largo y la puntera. Si la zapatilla queda grande, el pie se moverá en el interior, pudiéndose producir desplazamientos que provoquen problemas de uñas, falta de estabilidad e impulsión, recalentamiento de las plantas, rozaduras y ampollas.

Lo recomendable es elegir un día en el que estamos tranquilos y con tiempo para hacer una buena elección. No ir apurado, incluso al final del día cuando tenemos el pie dilatado es mucho mejor, porque se acerca más a una situación real de carrera (el pie se hincha al correr). No hay que olvidar llevar las medias que usamos para entrenar y correr.

Peso y sexo: factores fundamentales

El tercer punto a tratar es nuestro físico, principalmente el peso que tengamos y lógicamente nuestro sexo, pues suele haber diferencias de hormas, tallas y colores entre los mismos modelos de hombre y mujer, sin que unas sean mejores que las otras. Con estas premisas elegiremos el modelo en cuanto a estabilidad, amortiguación, flexibilidad y peso de la zapatilla, teniendo en cuenta que a mayor grado de protección, mayor peso.

Es clave probarlas y caminarlas en el local, con las zapatillas para intentar notar su amortiguación, estabilidad, flexibilidad y ligereza, y percibir si nos sentimos cómodos y si tienen ninguna pieza o defecto que nos pueda molestar.

Otro detalle, si usamos plantillas correctoras, éstas encajaran correctamente en las zapatillas, quitando las que traigan de origen, sin que se deban desplazar dentro. Si utilizamos este tipo de plantillas sólo debemos ponernos zapatillas neutras, pues con ellas no necesitaremos más corrección, a no ser que nos lo indique un especialista (médico, podólogo, u ortopeda).

Una vez que las tengamos, antes de comenzar a correr es conveniente probarlas por casa para comenzar a ablandarlas y al tercer o cuarto día realizar un trote suave con ellas para adaptarlas a nuestro pie y ya estarán listas para su uso (aunque hay gente que necesita estar quince días andando con ellas antes de dar el “salto” a la carrera a pie).

Por último, hay que recordar que las zapatillas no duran eternamente, que un modelo de entrenamiento estará entre los 800 y 1.000 kilómetros, dependiendo de nuestras características (peso y pisada) y el lugar por el que entrenemos. En el caso de las de competición la durabilidad se reduce a la mitad.

Suerte en tu elección!

Fuente: Runners.es