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Lesiones musculares: cómo prevenirlas

Publicado por DOGRUN el 21/03/22
Durante la práctica deportiva los músculos deben poseer cualidades de fuerza, resistencia, tono, rapidez y de extensibilidad. Esas se van adquiriendo con el tiempo. En algunas ocasiones la falla de alguna de estas cualidades trae como consecuencia una lesión.  Es importante que estemos atentos a los signos de alarma físicos que pueden aparecer en el cuerpo, para prevenir lastimarnos.
 
Es común encontrarnos con lesiones de tipo SOBRECARGA, esto quiere decir, que las estructuras del cuerpo que empiezan a manifestar signos de molestia son producto del aumento de carga propio del entrenamiento y de la progresión de éste. Esta situación es normal que se de y por eso tenemos que saberlo, es propio de la ADAPTACIÓN de músculos, tendones, articulaciones y ligamentos a las horas de entrenamiento acumuladas por semana.

Entonces, si estamos hablando de que un músculo o un tendón se adaptan al esfuerzo, esta adaptación puede traer como consecuencia una molestia que la llamaremos ¨normal¨ si el tiempo que perdura es de un lapso no mayor a 48 – 72hs. Si esto persiste por más de 72 hs., es importante controlar esa molestia de cerca para que no se convierta en síntoma y posterior lesión.

Te mostramos las más frecuentes y la forma de tratarlas.

Calambres

Es una contracción intensa y brusca, involuntaria y transitoria de un músculo o de algunas de sus fibras con una duración variable que siempre se resuelve espontáneamente. 
En la práctica deportiva aparecen generalmente durante los períodos de actividad excesiva, o un defecto de hidratación, falta de potasio, calcio o magnesio.
¿Cómo los resolvemos?
Estirar progresivamente el músculo involucrado por un período de 20 a 30’’ las veces que sea necesario, masaje local profundo y aplicar una crema descontracturante para agilizar el proceso. Si se producen estos inconvenientes es importante acondicionar las cargas de entrenamientos y los tiempos de descanso.

Contracturas

Es una contracción involuntaria e inconsciente, dolorosa y permanente, localizada en un músculo o en uno de sus fascículos que no cede espontáneamente en reposo.
Es importante distinguir dos tipos de contracturas en la práctica deportiva:
  • Debidas a la sobre utilización del músculo durante actividades intensas, el dolor es muy localizado y el espasmo es importante, con impresión de dureza a la palpación
  • De defensa, que manifiestan y acompañan a una alteración osteoarticular (esguince, torcedura, etc) inducida por la práctica deportiva, siendo entonces una contracción refleja destinada a inmovilizar el segmento lesionado.
El origen por lo general son las sobrecargas de entrenamiento o la técnica inadecuada del gesto deportivo.

¿Cómo los tratamos?

Como primera medida analizar la causa que generó dicha contractura y no actuar directamente sobre el síntoma, ya que al detectar la causa tendremos la posibilidad de evitar nuevos eventos.
Realizar una consulta con un profesional para iniciar un tratamiento que comenzará en un primer momento con fisioterapia (magneto, electroanalgesia, crioterapia, ultrasonido), si es necesario drenaje manual y vendaje compresivo según el caso. 

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