Vacaciones: huir de la rutina, no de la mascota

La llegada de las vacaciones es un momento esperado para desconectarse y relajarse. Para aquellos dueños de mascotas, es también la ocasión de plantearse que se va a hacer con ellas. Irse de vacaciones en compañía de nuestro mejor amigo brinda la oportunidad de pasar más y mejor tiempo con él, dando lugar a momentos especiales de juego y descanso, por fuera de la rutina de ambos. Dejamos atrás el paseador, las salidas rutinarias, hasta quizás usamos menos la correa.

Sin embargo, no siempre es posible llevarse a la mascota de vacaciones, ya sea porque el lugar elegido no es adecuado para ella, o quizás porque se prefiere dejarla. Algunas veces es un momento algo conflictivo, ya que puede suceder que no haya acuerdo en la familia, o surjan interrogantes tales como… ¿la llevamos? ¿La dejamos? ¿Con quién? ¿Por cuánto tiempo? Dudas que muchas veces están acompañadas de culpa. Enfrentarse a la situación de tener que dejar a nuestro mejor amigo puede generar sentimientos encontrados y ser una situación no tan sencilla de resolver.

Pensar en que es lo mejor para la mascota tiene que ser una prioridad. Cuando se trata de un perro, sabemos son mascotas dependientes del cuidado, cariño y atención de su dueño, a diferencia de otro tipo de mascotas que son más independientes. Hay que tener ciertos recaudos ya que no sólo es importante que estén cubiertas sus necesidades básicas, sino que es importante que reciban buena atención, se encuentren en un ambiente afectuoso y seguro.

A la hora de pensar en alternativas de alojamiento hay varias opciones. Las más frecuentes son dejar la mascota con algún familiar o amigo, que suele conocerla, por lo que el proceso de adaptación será más sencillo. Cuando no se cuenta con esa posibilidad, se suele recurrir a las residencias caninas, opción cada vez más frecuente. A muchos dueños les da miedo o inseguridad dejar a su perro en una residencia canina, pensando que la pueden pasar muy mal, que va a extrañar, que no los va a reconocer a su regreso o se sentirá ofendido.

Para algunas personas resulta muy difícil dejar a sus mascotas, sobre todo cuando tienen que hacerlo por “fuerza mayor”, y no necesariamente se trata una elección. Suele generar angustia, ansiedad, la fantasía de que al regreso el animal esté ofendido, lo que genera mucha culpa. A pesar de la devoción incondicional de los perros por sus dueños, si está en un sitio que lo atienden bien, él estará bien.

Sin duda que la estancia en una residencia para perros es un cambio para la mascota y en un principio no se sentirá como en casa. Pero si se elige el lugar adecuado, después de los primeros días de adaptación, puede pasarla muy a gusto.

Los animales se adaptan a nuevos entornos con mucha más facilidad que lo que creemos, mucho mejor que los humanos.

Es muy difícil determinar de antemano cuánto tardará un perro en adaptarse a un lugar de residencia fuera de la casa, incluso aunque sea en lo de un amigo o familiar ya conocido por ella. Algunos perros están a gusto desde el primer día y otros tardan más. Es posible que el primer día no quieran comer o jugar mucho, o prefieran quedarse en la cucha durante gran parte del día. No obstante, si el entorno es agradable, todos los perros en un par de días ya están perfectamente adaptados. Puede ser útil dejar alguna prenda con nuestro olor en su cucha, lo que le permitirá sentirse más acompañado.

Si se elige una residencia canina es recomendable visitarla anticipadamente. Esto permitirá conocer a las personas que trabajan con los perros, las instalaciones que tiene el lugar, su funcionamiento, el grado de higiene con el que cuenta, si cuenta con espacio para el juego y esparcimiento, etc. Probablemente haya otros perros, por lo que también es importante conocerlos. Sin duda será provechoso ir acompañado de nuestra mascota para que conozca el lugar, y probablemente los dueños de la residencia soliciten conocerla a ella también. Si uno está convencido que ha hecho una buena elección, se sentirá más tranquilo y no pasará mayor ansiedad que la esperable.

Tener una mascota es una gran responsabilidad. Por lo que el dueño tiene el deber de considerar el lugar en donde va a dejarla con suma atención tomándose el trabajo de buscar lo mejor para ella, así como se empeñó en organizar unas buenas vacaciones para sí mismo. Todos necesitamos de un buen descanso. No huyamos de nuestras mascotas. Que nuestras vacaciones no sean sinónimo de abandono. Y si tenemos la oportunidad, no nos perdamos de la experiencia única de salir de vacaciones con ellas, pensemos que no sólo nosotros disfrutaremos de nuestra mascota, sino que ella disfrutará de un dueño descansado, ¿Qué mejor regalo?

Lic. Delia Madero
Psicóloga
MN 41798
delia@dogrun.com.ar

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