La rabia es una enfermedad que en el 99% de los casos se transmite a través de mordeduras de perros.
Es una de las enfermedades más antiguas y letales que afectan tanto a animales como humanos, y aún hoy continúa siendo un problema de salud pública a nivel mundial.
Se trata de una enfermedad viral que compromete el sistema nervioso central de los mamíferos -incluidos perros, gatos y humanos-, y que se transmite principalmente a través de la saliva de un animal infectado, generalmente por mordeduras y arañazos.
La rabia sigue causando más de 59.000 muertes humanas al año. Uno de los datos más relevantes es que el 99% de los casos se originan a partir de mordeduras de perros, lo que posiciona a esta especie como el principal vector de transmisión. Según la Organización Mundial de la Salud Animal (OMSA), la población mundial de perros supera los 700 millones y el 75% corresponde a perros sin supervisión, lo que incrementa el riesgo de transmisión.
“La rabia es una enfermedad con una tasa de letalidad cercana al 100%, pero también es completamente prevenible. Esa es la clave: estamos frente a una enfermedad que podemos evitar con herramientas que ya existen”, explica Eugenia Acosta, médica veterinaria de Biogénesis Bagó.
Prevención: una estrategia efectiva y accesible
En Latinoamérica, una de cada tres dosis de vacuna antirrábica aplicada corresponde a Biogénesis Bagó. “Desde 2011 hemos provisto más de 197 millones de dosis a campañas de vacunación impulsadas por autoridades sanitarias locales y organismos internacionales, contribuyendo al control de la enfermedad en distintas regiones del mundo”, confirma Acosta. Esta trayectoria lleva a la compañía a participar activamente, junto a autoridades sanitarias de distintas regiones del mundo, en difundir la importancia de la vacunación en perros y gatos, para evitar la transmisión del virus. Además de proteger a los animales, contribuye a reducir el riesgo para las personas, en línea con el enfoque de “Una Salud”, que integra la salud animal, humana y ambiental.
En este escenario, la capacidad de respuesta frente a emergencias sanitarias y la disponibilidad de vacunas seguras y eficaces son factores determinantes. “La vacunación no solo protege al animal individual, sino que es una herramienta de salud pública que permite reducir la circulación del virus en la población y prevenir brotes”, señala Acosta.
Un desafío mundial con solución
Aunque la rabia humana ha sido controlada en varias regiones del mundo, sigue presente en zonas de África y Asia donde el acceso a la vacunación es limitado.
En estos contextos, las campañas masivas y el trabajo conjunto entre gobiernos, organismos internacionales y sector privado resultan fundamentales. El objetivo global impulsado por la OMSA, es: alcanzar cero muertes humanas por rabia transmitida por perros para 2030.
Lograrlo depende de ampliar el acceso a herramientas disponibles. “En rabia, la diferencia entre el riesgo y la protección está en una decisión concreta: vacunar a nuestros animales de compañía”, concluye la especialista de Biogénesis Bagó.
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